Fuego amigo
03/03/2017

La perspectiva de la práctica del trial resulta ciertamente desoladora, si bien - y pese a la realidad - quienes nos apasionamos con este deporte, continuamos lechando por dignificarlo, preservar su práctica y difundir nuestras emociones. Pero también debemos señalar los errores que los motociclistas cometemos, y este es el caso.

Las autoridades de la provincia de Burgos han decidido vetar todo tipo de competiciones motociclistas en sus modalidades outdoor, a raíz de ciertos hechos acontecidos en algunas pruebas disputadas el año pasado.

Una vez finalizadas dichas pruebas, algunos de los asistentes decidieron darse un homenaje por su cuenta, provocando la comprensiva protesta de algunos vecinos que se sintieron perjudicados. Recordad que no todo el mundo ama el motociclismo, ni tampoco tienen por qué.

Sabed que organizar una prueba de trial, de enduro, cross country, etcétera, es una aventura cada día más compleja y delicada, en la que los organizadores, además de cumplir con los muchos requisitos reglamentarios y administrativos, adquieren adicionalmente ciertos compromisos personales con representantes locales, municipales y provinciales; y lo hacen con gusto, porque no obedecen a otra cosa de que a su ilusión por el deporte del motor.

Siempre me refiero a nosotros - los trialeros y, en general, practicantes del outdoor - como verdaderos caballeros delincuentes, por cuanto creo que en efecto es esta nuestra realidad; y creo, en consecuencia, que no necesito advertiros de lo que resulta obvio al respecto de estos hechos, habida cuenta de que, sin duda, sois muchos de vosotros quienes estáis en situación de darle lecciones a este servidor acerca de respeto al medio ambiente, urbanidad y civismo.

Presisamente por ello, apelando a dicha cómplice caballerosidad, que quisiera pediros a todos que no solo sigáis manteniendo la prudencia, sino que tratéis, en la medida de lo posible, de que otros - menos caballerosos, o llevados por la euforia, no mancillen nuestros esfuerzos. Reprobad tales conductas, y denunciadlas si es preciso, pues los derechos individuales no deben trasgredir los comunes.

El derecho común es el que ampara a organizadores y participantes, que defendemos en cada evento, mientras que el derecho individual es el que todo ciudadano tiene - en todo momento - a ejercer su sagrada voluntad, simepre bajo SU responsabilidad, y no al amparo de las responsabilidades ajenas. ¿'tamos?

Lo último que necesitamos es fuego amigo.