Sebas 100!
26/03/2017

Después de todo, del bueno de Sebas algo sí que he aprendido: sé reconocer el latido trialero, sólo con su cercanía. Sé cómo entre tanto trialero como conozco, sólo unos pocos tienen ese peculiar latido trialero, a ritmo de «de veras disfruto con lo que hago». Don Sebastián Prieto López, el Gurú, o Maese Sebas para la posteridad, es una amistad de altura «lujo asiático», no solo como buen aficionado, sino humanamente, cosa que - no vayáis a creer - no siempre va asociada. Disfruto de tres amistades de esa altura, una de ellos la tuya, Sebas, mientras que las otras dos, también estuvieron presentes allí (la de Pepe, llegada desde un buen trecho).

Heredero de un compromiso familiar, ha venido a recalar sobre sus hombros la responsabilidad, el orgullo y el honor de poder celebrar los primeros cien años de buen hacer comercial, industrial y humano. Motos Prieto ha sobrevivido a un siglo tan agitado como el que les ha tocado vivir, con las espaldas doloridas, pero con el corazón intacto.

Muy poca gente, querido Sebas, puede decirle - con honestidad y frente a frente - a su propio padre, que, después de todo, no ha estado nada mal, que has sabido estar a su altura, y que lo celebráis arropados por familia y amigos. Que todos quienes allí estuvimos presentes, acudimos con la enseña del respeto a lo que representas en el trial castellano-leonés, y con el afecto que te has granjeado con cada uno de nosotros, llevado a la franca admiración.

Ya ves que no, Maese: a nosotros, ni tus esfuerzos ni tu dedicación nos pasan desapercibidos. Escuchamos perfectamente el latido de tu corazón.

El pasado domingo día 26, una representación de tus muchos amigos quisimos acompañaros a tí y a tu familia para con nuestra presencia decirte «¡Bien, Sebas 100!, pensar en tu labor es lo que sí nos produce vértigo, Maese». Y que, a continuación, vienen los siguientes 100; los más duros, porque nos va a pillar a todos "calvos".